Quien soy yo y cómo puedo ayudarte

Me llamo Arturo Almansa

Soy abogado con despacho propio y ejerzo como mediador en conflictos.

Mi trabajo consiste en facilitar a las partes un espacio, tiempo y herramientas para que puedan exponer las posiciones que tiene cada uno de ellos y logren satisfacer sus intereses y cubrir las necesidades que tienen los interesados en sus relaciones dentro de la sociedad.

Mi inicio profesional antes de ser mediador

Trabajando como abogado

En el año 1982 y como Licenciado en Derecho me incorporé en el Colegio de Abogados de Burgos. Mi actividad profesional ha consistido duramente muchos años en ofrecer el consejo jurídico y la defensa de los derechos e intereses ajenos. (ya fueran públicos o privados) mediante la aplicación de la ley, en lo que se conoce como la ciencia y técnica jurídica, y así tratar de conseguir la justicia.

Muchos de mis clientes me pedían: «yo quiero que se haga Justicia», «yo confío en la Justicia», «yo espero Justicia». A mi me parecía  que desde mi despacho de abogado, ejerciendo esta actividad liberal y con estas premisas, estaba ayudando a que se hiciera Justicia y a que la sociedad funcionara un poco mejor. Pronto descubrí que la Ley no tenía soluciones para todas las cuestiones. En los juzgados, por regla general, los ciudadanos no están cómodos, y que en muchas ocasiones había alguien que perdía el pleito. 

Mi relación con los compañeros y compañeras, con los clientes y con los jueces siempre ha sido buena. Pero había cosas que mejorar. Recuerdo que el día de mi jura como letrado, subí la escalera «imperio» de la Audiencia Territorial de Burgos y mi padrino  de jura -un acreditado abogado vizcaíno me espetó: 

» – ¡Oye chiquito!, ¿Tú sabes por qué están tan poco gastados estos escalones?.

Respondí 

– No lo sé 

Entonces, él me dijo: 

– Pues mira.. te lo voy a decir, porque a la gente no  le gustan los Juzgados y  por eso a la sala de vistas  suben por esta magnífica escalera de puntillas.. y  la bajan dando  saltos». Yo  agaché la cabeza y  pensé .. pues si  que empezamos bien.

Por qué decidí ser mediador

Me asombré de lo que se podía hacer por los clientes,

Durante mucho tiempo y como a casi todos los compañeros de la abogacía, fuí acumulando éxitos, cuyo reconocimiento y  satisfacción eran bastante efímeros, y también sumaba las contrariedades, y los disgustos, que siempre tenían una duración mas larga en el tiempo. Desde que terminé mi primer asunto, siempre he recordado la maxima de mi profesor de la Facultad  de Derecho de la Complutense, «Usted no  elige a los clientes que tienen razón. Vendrán al despacho  con razón o  sin ella, al cincuenta por ciento. Preocúpese cuando  pierda los asuntos en más del  cincuenta por ciento.». 

Parecía que la preocupación por ganar los asuntos se quedaba al margen de lo  que realmente  deseaban las partes. Yo no podía atender y  aconsejar nada mas que lo que entrara en el molde de lo jurídico.

El ejercicio profesional me enseñó que los clientes. Mi cliente, valora aspectos emocionales de eficacia y eficiencia y sobre todo de confianza. Lo que en Castilla se define en el refranero como «luchar por el  fuero, no por el huevo»

Escuchar a mis clientes mas allá del  conflicto jurídico, me hizo reflexionar sobre la capacidad de las partes para analizar las posiciones que cada una de ellas mantenía en el enfrentamiento. Se trataba de dejar limpios y claros los intereses y las necesidades a satisfacer. Veía como las partes en conflicto  trataban de valorar las alternativas y  las opciones que se les presentaban y como muchos de ellos podían llegar a alcanzar acuerdos, que eran satisfactorios para ambos y  que  después de todo, no  eran tan incompatibles como  estimaban en un principio. 

Esto me acercó al estudio de la Comunicación Humana, a las técnicas de negociación y a la mediación como método adecuado para la resolución de conflictos. No  se trataba de privatizar la justicia sino  percibirla desde un enfoque diferente. Así, en 2005 comencé mi  formación  en la Asociación Interdisciplinar Europea de Estudios de Familia e ICABURGOS.

Mi actividad mediadora, docencia y derecho colaborativo

En el inicio de mi formación universitaria, aprendí del profesor Alf Ross de la Universidad de Upsala, que “las Leyes son para los jueces”. Que son muchos los ciudadanos, que en el ámbito civil y mercantil desarrollan su actividad de forma cotidiana sin tener la referencia, ni  idea, de lo que dice la Ley, y  sólo cuando existe un problema y debe descenderse por la escalera del conflicto. Es sólo en ese momento, y cuando las partes no  saben dar salida al conflicto,  cuando  se preguntan si existe una ley que lo  regule, y cómo lo regula. Con la seguridad de que un juez le dará la razón. Es decir, los ciudadanos están más pendientes de lo que les pasa, y de lo que quieren, que de lo que dice la ley. En la sociedad son pocos los jueces,y por lo tanto son muchos los ciudadanos que no  saben de las leyes, pero eso  si.. todos saben de su  conflicto y  saben lo que quieren.

Por mi  experiencia profesional,  propugno y  ofrezco a mi  cliente: la mediación y  el derecho  colaborativo  como  métodos adecuados para la gestión y  resolución de conflictos. El Derecho Colaborativo es un nuevo método de resolución conflictual, que trata de ensamblar la intervención activa de los abogados que prestan consejo, dirección y defensa jurídica a las partes implicadas en conflicto. Además como abogado y siendo conocedores de la complejidad y riesgo que se asume al depositar el conflicto en los Tribunales, deciden de forma previa y mediante la suscripción de un compromiso debidamente documentado, el  tratar de evitar el cauce jurisdiccional para la resolución del asunto, y si éste fuera inevitable será otro  abogado el que lleve el asunto  al juzgado.

Al igual que en la mediación tratamos de unir principios y valores como la confidencialidad, transparencia, equidad, flexibilidad, voluntariedad etc y todos aquellos que se generan como consecuencia de un proceso dialogado, creando soluciones a la medida de los intereses de las partes, tratando de que lo acordado tenga cierta durabilidad y sea  flexible en el futuro.

Trato de ofrecerte en la gestión del conflicto una importante reducción de costes económicos y emocionales, cuidando las relaciones personales y comerciales (tan importantes en el ámbito civil y mercantil). Fruto  de este trabajo se obtienen importantes resultados con las garantías de la debida protección jurídica y el reconocimiento  de la sociedad,  lo  que lleva a un alto grado  de satisfacción por parte de  mis clientes. Se trata simplemente de un criterio de oportunidad : Ofrecerte lo  mejor y más adecuado, para que en tu conflicto, puedas elegir la puerta que te lleve al mejor resultado para satisfacer tus intereses.

Este modo de trabajar es en el que yo creo y  practico. Lo que me lleva a ejercer como  docente en distintas Universidades e Instituciones. Considero  que un compromiso  congruente con las ideas, es difundirlas y participarlas con quien pueda beneficiarse de ellas.